La casa más cara del mundo, a la venta por 200 millones de euros

La casa más cara del mundo, a la venta por 200 millones de euros

Más que una casa, es una auténtica mansión. Y no una cualquiera, sino la más cara del mundo. Hace menos de un año que esta excentricidad del lujo está a la venta por 250 millones de dólares o, lo que es lo mismo, algo más de 203 millones de euros –aunque en el mundo del real estate ya se valora en 500 millones–.

El artífice es Bruce Makowsky, emprendedor y empresario inmobiliario que ha hecho de The One, el nombre de la vivienda, una de esas maravillas inmobiliarias, pero sobre todo arquitectónicas, difíciles de igualar. Situada en el exclusivo barrio de Bel-Air, en Los Ángeles, consta entre sus diversas espacios de 12 habitaciones, 21 cuartos de baño, tres cocinas, seis salones, una sala de masaje, spa, gimnasio, dos bodegas de vino y otra de champán, una sala de cine doméstico y una piscina de 25 metros.

Pero no son sus únicas joyas, ya que el propio Makowsky, que tardó más de cuatro años en diseñar la vivienda reconociendo ser el proyecto más complejo de toda su carrera, se ha encargado también personalmente de rodear a la mansión con más de un centenar de obras de arte contemporáneo, desde cuadros y esculturas a piezas del diseñador italiano Roberto Cavalli.

La casa más cara del mundo, a la venta por 200 millones de euros

Aunque quizá, los platos estrella de su creación –si es que es posible quedarse con un par de ellos solo– sean la colección de coches clásicos en una de sus enormes salas, valorada en 30 millones de euros, y el helipuerto en el exterior.

Con Los Ángeles a sus pies y unas vistas espectaculares, la casa es la mezcla perfecta entre diseño, artesanía, tecnología avanzada y materiales excepcionales como el cromo, el vidrio y el acero inoxidable, entre otros. Lejos de juzgar el precio como excesivo, Makowsky lo justifica. “No se trata de una obra temporal ni de un lujo más como un yate o un cochazo, sino de una casa para toda la vida con todas las comodidades que uno pueda desear. El precio no es desorbitado”, cuenta el empresario, que antes de dedicarse al sector inmobiliario consiguió una fortuna gracias a su tienda de bolsos de diseño de cuero, la cual regentó justo a su esposa y vendió hace ya diez años.